La ética como reflexión amorosa y responsiva
Foto: Evan Mcdougall – unsplash

Me gusta pensar en la ética como el arte de elegir. Esto le devuelve su condición más humana, íntima y cotidiana, finalmente elecciones hacemos todos los días.

La reflexión y la pregunta, bases de una elección consciente, son las mayores libertades que tenemos los individuos, y suelen ser, también, las primeras con las que nos sometemos al yugo de otros.  No preguntar, no cuestionar, se ha vuelto un asunto de método, incluso cuando se trata de preguntarnos sobre nosotros mismos, nuestras razones y acciones.

Reflexionar parece una tarea incómoda que nos saca de la zona de confort, costumbre y conveniencia. Por esto es valiosa la pregunta sobre la ética en tiempos de pereza intelectual.

La ética es una cuestión de heroicidad, como diría Ortega y Gasset, porque ser héroe consiste en ser uno, uno mismo, y detrás de esto hacerse cargo de sus razones y acciones.

La ética, también, es otredad, encuentro y convivencia. Es darse cuenta de que yo soy el otro; y que soy parte de una realidad mayor. Es empatía y proximidad.

La ética es ponderar, darles valor a las cosas, saber que los mínimos enaltecen los máximos. Sólo quien valora lo pequeño sabe darle peso a lo grande, porque la ética no es de grandes dilemas y asuntos, la mayoría de las veces se teje en las pequeñas cosas.

La heroicidad, la otredad y la ponderación hacen que la vida sea sustantiva en la elección, y para que algo genere de nuestra parte una elección responsable, debe tratarse de un asunto de valor e importancia, sea pequeño o grande.

Por eso las éticas del cuidado o “elecciones del cuidado” son el llamado a elegir reflexivamente sobre aquello que nos importa, es una respuesta amorosa, de comprensión y acogida.

El amor es el hilo que teje el acto ético en cuanto es la respuesta comprensiva de cada uno de nosotros a los asuntos de la vida

Porque amar para salvar la realidad concreta es responsabilidad, amar para tener voluntad de ser uno mismo es heroicidad, y amar para comprender al otro es con-vivencia.

La reflexión ética es un arte para seres libres que pueden reflexionar y cuestionarse, para aquellos que estan dispuestos a actuar con coherencia, pero sobretodo que tienen interés y cuidado sobre las cosas porque les importan. Un arte para aquellos que tienen una mirada amorosa de la vida.