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La industria alrededor de la bicicleta en Medellín: en desarrollo pero con vacíos

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Aunque las ventas de bicicletas en la ciudad han crecido un 300 % durante la pandemia, aún la oferta de comercio con productos y servicios que complementan su uso no alcanza los niveles deseados.

Por Sebastián Aguirre Eastman (periodista), para el colectivo SiCLas

En la ciudad, según Fenalco, las ventas de bicicletas se han incrementado en un 300 % durante la pandemia por la COVID-19, y en Colombia este mercado ha alcanzado ya las 600.000 unidades anuales comercializadas –97 % de ellas importadas–. No obstante, habría que hacer una separación conveniente antes de entrar en detalles: la industria que se genera alrededor de este producto difiere al referirse a sus modalidades –bicicleta de ruta, competencia o montaña, y la urbana–.

Mauricio Mesa, vocero del Colectivo SiCLas, señala que en las primeras han surgido una gran cantidad de marcas que ofrecen productos y servicios, algunos de ellos incluso de exportación, como el clúster textil, y se ha fomentado la formación de deportistas de alto rendimiento y la conformación de equipos de élite apoyados por empresas y entidades públicas como la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia a través de Indeportes y la FLA. En síntesis, la industria que las rodea es poderosa y cuenta con recursos provenientes del sector privado que la hace atractiva y jugosa en los ingresos percibidos.

Otro es el panorama al hablar de las bicicletas urbanas, en el que si bien ha habido avances, no es tan próspero, y la oferta complementaria depende mucho aún de lo que llegue del exterior, y algunos de los servicios relacionados no han sido tecnificados ni masificados como quisieran quienes las usan para moverse dentro de la ciudad.

“La cultura acá es que quien usa la bicicleta como transporte, es de escasos recursos o deportista, y no para cualquier persona que se quiera desplazar en ella porque lo requiere o se da cuenta de las grandes ventajas que tiene para viajes cortos, así sea en loma”, advierte Mesa.

En sus palabras, para conseguir repuestos de componentes de las bicicletas se depende casi en exclusiva de lo que importen las grandes empresas que incluso juegan con los precios y hay una ausencia notoria de empresas que produzcan partes en el país, con algunas excepciones.

Hay algunos emprendimientos que “arman” bicicletas a partir de un marco que consiguen, mandan a hacer o hasta fabrican el mismo marco, para luego ponerle su estilo propio de acuerdo al uso que se vaya a dar; hay cargueras tipo bullitfixed, urbanas con buena ergonomía y están las eléctricas, que muchos han importado motores y los adaptan a estas bicicletas. Por supuesto están los importadores de eléctricas que es un mercado que crece y se proyecta, sin embargo es muy exclusivo dado el valor de motor y batería que supere la loma fácilmente.

En cuanto a accesorios complementarios, el vocero de SiCLas asegura que si bien ha habido emprendimientos pequeños que han querido sacar ropa urbana, bolsos o accesorios, aún son “economías muy pequeñas de subsistencia” que al final tienden a desaparecer por la competencia de productos traídos del extranjero contra los cuales competir por precio es muy difícil.

“Hasta los candados para asegurar las bicicletas tienen que ser importados. El mercado de lo urbano aún no llama tanto la atención. Aún permanece una visión carrocentrista de que por estatus, comodidad y por negocio, la gente debería tener un carro. Otra cosa es que al comercio le interesa más vender los carros, porque ese clúster es enorme, genera miles de empleos, es un negocio más rentable y el Estado lo protege por esto, sin ser equitativa la inversión en seguridad, vías y creación de cultura frente al lobby automotriz que lleva 100 años”, comenta Mesa, antes de asegurar que “le tienen miedo a la bicicleta por su nobleza y su sencillez, y su efectividad en los desplazamientos cortos”.

Foto: Cortesía Carlos Felipe Pardo

“Una industria floreciente”

El director ejecutivo de Fenalco Antioquia, Carlos Andrés Pineda Osorio, compartió con el Colectivo SiCLas sus apreciaciones sobre el estado de la industria alrededor de la bicicleta. En sus palabras, desde el gremio del comercio la ven como “floreciente y en desarrollo”, que en la pandemia se ha visto revitalizada por ser un medio de transporte que fomenta el autocuidado y la autorresponsabilidad, y que con otras soluciones de “última milla”, es decir de cercanías, tienen un potencial muy importante.

Sin embargo, aunque está en crecimiento, Pineda aún ve vacíos para su consolidación. “No hay una industria que se perciba como una gran desarrolladora de este producto desde cero, no hay materia prima, y eso también representa, si se quiere, una dificultad para mantener una baja en los costos de producción”.

El dirigente gremial cree que si el mercado crece, habrá un mayor consumo y por ende habrá precios más bajos y la industria alrededor de la bicicleta podrá crecer con más facilidad y practicidad.

¿Qué dicen las marcas?

  • “La pandemia ha hecho que esta industria esté en crecimiento, y la bicicleta llegó para quedarse, pero a algunos les resulta incómoda, nadie estaba preparado para este contexto, no hay parqueaderos, ni lavaderos especializados, nada. En talleres sí ha crecido la oferta, pero el inconveniente es que muchas personas que la usan como medio de transporte no están dispuestas a pagar 50 o 60 mil pesos por un alistamiento”

Carlos Ballesteros, fundador y gerente de Bike House

  • “En Medellín la industria alrededor de la bicicleta ha ido mejorando pero falta mucho. No hay parqueaderos, por ejemplo. Si vas a un supermercado, no hay, tampoco en los centros comerciales, son muy pocos para la demanda. En los barrios hay muchos talleres y sitios de venta pero falta preparación de quienes atienden. El problema es que el mercado de las bicicletas urbanas deja utilidades muy bajas, por ende la mayoría de los empleados de estos sitios son personas con bajos niveles académicos”.

Juan David Otálvato, representante legal de Colombiana de Bicicleta -Colbic–

  • “La dinámica está muy buena, pero necesitamos más formadores en la parte técnica. Es bueno trabajar de la mano con entidades como el Sena, el Pascual Bravo, que estén interesados en capacitar mecánicos técnicos, que esta sea una profesión. De otro lado veo que la oferta de parqueaderos ha aumentado, con algunos espacios adecuados por el Municipio, en notarías y centros comerciales. Falta que los parqueaderos privados se metan en el cuento, que encuentren algún beneficio para eso. Vemos interés por parte de Fenalco para participar en esta industria”.

Mateo López, bicicletas GW

Foto: Cortesía Carlos Felipe Pardo

¿Qué falta, entonces?

Hay avances, pero aún falta. Los consultados coinciden en que si bien la industria alrededor de la bicicleta en Medellín hoy es más fuerte que antes, con el surgimiento de nuevos negocios que complementan la oferta, hay factores que aún juegan en contra: la ausencia de una visión en el gremio de comerciantes cuyo espectro vaya más allá de la mirada carrocentrista, con su poder económico, que opaca otras opciones igual de válidas que contribuyen al bienestar general de la población, además de ser benéficas para la salud y el ambiente en cuanto a ruido y aire, como la bicicleta, que sigue demostrando que es el vehículo para muchos y merece inversión en cultura, infraestructura, educación y acompañamiento.

La experiencia de una usuaria

Paula Restrepo es una ciclista urbana que vive en Calasanz, noroccidente de Medellín. Es antropóloga, profesora en la Universidad de Antioquia, y a sus 44 años tiene en la bicicleta a una compañera inseparable en sus desplazamientos cotidianos cercanos.

En ella hace vueltas, sale con amigos, con su pareja, va a mercar. Ahora, durante la pandemia, se ha convertido en su medio de transporte seguro, sin riesgo de contagio.

Sus viajes más largos los hace hasta el barrio Laureles, para visitar amigos o comprar algunos víveres en la zona. Durante cinco años vivió en San Sebastián, España, y allí le cogió más cariño a la bicicleta. Al regresar a Medellín, quiso armar una propia, un híbrido con partes de distinta procedencia, marco liviano, llantas de pista, nueve piñones.

Para ello ha encontrado una oferta variada de tiendas y talleres cercanos, que le ayudan con las reparaciones o los mantenimientos, por tanto cree que la industria complementaria al uso de la bicicleta cada vez es mejor en la ciudad.

Ahora está buscando una parrilla y una canasta. Ya consiguió un buen casco y un candado seguro, de los mejores que ofrece el mercado, y espera seguir hallando sus accesorios favoritos en los lugares que le permiten satisfacer sus deseos como ciclista urbana.

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