En los últimos días hemos tenido la oportunidad de comenzar a valorar en su justa medida, los recursos y el valor que les asignamos.

Estas notas siempre tratan de temas relacionados con la innovación, las empresas, la nueva economía, y en ellas muchas veces escribo sobre temas que a muchos de mis amigos les parecen “hippies” o ‘idealistas”. Resulta que durante esta crisis, justamente estos los que están sosteniéndolo todo. Las aplicaciones móviles, las redes ciudadanas, el teletrabajo, el transporte sostenible, la cultura ciudadana…en fin, todos esas visiones que a mis amigos financieros les hacen reír, ahora mientras están en sus casas, les empiezan a sonar menos graciosos y más cercanos.

Tenemos una gran necesidad de trabajar en soluciones a una cantidad de problemas, son esos problemas validados los que generan las propuestas de valor de los emprendimientos, esta crisis nos va ayudar a enfocarnos en problemas más relevantes y reales.

La innovación no es un capricho es una necesidad fundamental, no podemos volver a hacer las cosas como antes de la crisis, lo que nos trajo hasta aquí  fue justamente hacer lo que hacemos, justamente de la manera que lo hacemos.

Ya vimos que si era posible teletrabajar, hacer telemedicina, la teleeducación…en fin que mucha de la congestión y contaminación en las ciudades, ocurría en esencia por nuestra desidia, y no por que no fuese posible hacer algo al respecto.

La economía creativa o economía naranja tambien a salido a replicar, en nuestro encierro de cuarentena, la música, la literatura, el cine y en general todas las creaciones de nuestros artistas y creativos, son las que nos sostienen el ánimo y nos hacen la carga ligera, la gente en italia no canta en sus balcones los estados financieros de sus empresas, cantan ópera y canciones populares.

Ya vimos que sin inversion en educacion y ciencia no vamos para ningun lado, en estos momentos son quienes trabajan en estas áreas, junto con las de la salud, las que están llevando la batuta en la solución de la pandemia. Si de verdad queremos tener futuro, debemos invertir y generar proyectos en estos espacios.
Pero creo que uno de los temas que más está quedando claro en esta crisis, es el valor de la solidaridad. La famosa economía colaborativa, solo funciona bien si tiene a la solidaridad como principio.

Pero el asunto no sera “ser solidarios”, ahora lo que viene es “diseñar desde la solidaridad”. Deberemos crear nuestras ciudades para que sean una herramienta de solidaridad en acción, crearlas pensando en los mayores, en los niños, en los animales, en el ambiente…En fin, que dejen de ser herramientas de exclusión y generadoras de “egoísmo”.

Ya vimos que hay miles de oportunidades para generar valor, cuando somos conscientes que las cosas solo avanzan si lo hacen para todos. El mundo post-coronavirus, deberá ser consciente de la profunda interconexión que tenemos entre todos. Los problemas de hoy son globales, las soluciones también lo son. Quienes trabajamos creando estas soluciones, debemos entender que solo trabajando juntos podremos crear verdadero valor y que solo cuando se crea ese valor para todos, los negocios que surgen de allí generan tracción real.El mundo y sus comunidades deben repensarse desde este punto de vista, debemos dejar de pensarnos como islas y vernos como lo que somos, una red de comunidades que dependen unas de otras y que solo sumando podemos avanzar.