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Los 10 años de la SiCLeada: voces alrededor de esta manifestación ciudadana

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Cinco voces de amigos de la SiCLeada en esta década de recorridos y experiencias inolvidables. Un camino lleno de hitos que promete extenderse.

Por Sebastián Aguirre Eastman (periodista), para el colectivo SiCLas

Foto: Archivo Colectivo SiCLas

A la SiCLeada, Sebastián Mattos se la encontró de frente un miércoles a la noche junto a cinco amigos. Rodando en sus bicicletas, y luego de terminar una partida de parqués, el grupo salió desde Bello hacia Medellín, un recorrido que hacían con frecuencia y sin un destino específico en esta ciudad. De repente vieron una gran masa de ciclistas urbanos aproximarse, y sin saber de quiénes se trataba ni para dónde se dirigían, se pegaron al viaje y en él se quedaron.

Mattos y su combo preguntaron de quiénes se trataba y qué es lo que hacían. Así supieron de las SiCLeadas de los miércoles, de Mauricio Mesa y el resto del equipo logístico, que apenas un año atrás habían comenzado con esta iniciativa, y de a poco comenzaron a forjar un vínculo más estrecho con el colectivo SiCLas.

Hoy Mattos lidera Bello sobre Pedales y Bellocicleta, dos colectivos de ciclistas urbanos que en esa ciudad han querido seguir el camino que SiCLas abrió hace una década, un recorrido repleto de historias y aprendizajes que le han dejado a la región una cantidad indescifrable de experiencias que valoran actores de diversos sectores, no solo con la idea de reunir a miles de ciclistas urbanos bajo una misma pasión, el uso de la bicicleta como medio de transporte, sino también de tener un escenario desde el cual se pueda ver el Valle de Aburrá desde otra óptica, una en la que la movilidad activa sea protagonista principal del desarrollo urbano y humano de sus habitantes.

“Una agenda de ciudad cada miércoles”

Mattos valora el aporte que el colectivo SiCLas ha hecho en esta década de actividades, dado que ha puesto, de manera ininterrumpida, una agenda de ciudad todos los miércoles, además de que a través de sus propuestas y acciones de veeduría y control a los planes y estrategias de las autoridades del municipio de Medellín y del área metropolitana han llegado a tener incidencia en las políticas públicas de promoción de la movilidad activa.

“Desde SiCLas se han caracterizado por representar al ciclista cotidiano, y ha sido el punto de partida para la creación de diferentes organizaciones en la región. Hace diez años solo se hablaba de SiCLas, hoy son al menos quince organizaciones promotoras del uso de la bicicleta”, expresa Mattos.

Un viaje a través del patrimonio de la ciudad

Uno de los legados más importantes que ha tenido la SiCLeada para la ciudad ha sido la conexión de los recorridos de los miércoles con los lugares patrimoniales de Medellín, llevando a los participantes a estos sitios para que los conozcan y sepan más de su historia.

Herman Montoya, líder del programa de Biblioteca, Lectura y Patrimonio de la Secretaría de Cultura de Medellín, recuerda cuando Mauricio Mesa, de SiCLas, lo visitó en su oficina con la propuesta hace unos siete años.

“Antes estábamos encasillados en hacer talleres sobre el patrimonio. Llevábamos expertos y daban una charla, pero con SiCLas les permitimos a los ciudadanos vivir una experiencia. La gente no olvida las experiencias, pero sí una charla”, afirma Montoya.

Con el tiempo, SiCLas fue ampliando su espectro e incluyó más lugares patrimoniales a sus recorridos, con el impulso que les daban las becas de estímulos que ganaron en las convocatorias de la Secretaría.

“Ya tienen varios recorridos diseñados de forma autónoma, lo cual tiene un valor fundamental en términos pedagógicos, ya que los ciclistas urbanos reconocen la ciudad mediante un medio de transporte alternativo que contribuye de paso a mejorar su estado físico y los índices de salud y de contaminación en la ciudad”, cierra Montoya.

El vínculo con el arte

Además del patrimonio, la SiCLeada ha dado una visibilidad clave a diferentes colectivos artísticos que han recibido en sus espacios a los ciclistas urbanos durante sus recorridos de los miércoles.

Uno de ellos es la Corporación Centro Plazarte. Daniel Miranda, su vocero, tuvo la oportunidad de conocer a SiCLas a través de la Espiral de las Memorias y los Patrimonios de Medellín, que agrupa a diversos agentes culturales, organizaciones, personas y colectivos que trabajaban en torno a estas temáticas.

Miranda logró que la SiCLeada agregara una parada durante sus rutas en su espacio del barrio Prado. “Era interesante ver cómo unas mil personas salían a recorrer la ciudad y planteamos que llegaran al centro cultural, entraran, lo conocieran, se tomaran algo, descansaran y apreciaran los procesos artísticos que allí teníamos. Era una experiencia enriquecedora, una manera de hacer activa la apropiación social del patrimonio cultural con esas visitas”, recuerda.

Luego, Daniel se sumó a la masa de ciclistas urbanos, y disfrutaba la espera del “parche”, ver llegar la gente, compartir con todos y salir a rodar y a disfrutar la ciudad y su paisaje.

“Movilizar a tantas personas con el mismo motivo tiene un impacto en muchas dimensiones: que la gente se apropie de la ciudad, y que toda esa masa crítica rodando hace visible la necesidad de propiciar espacios y que tengan las condiciones para que las personas se monten en una bicicleta y rueden tranquilas (…). No es rodar por rodar, es integrarlo con un contenido con aspecto pedagógico”, señala Miranda.

Foto: Archivo Colectivo SiCLas

Otras voces

  • Cristina Sandoval, Red de Huerteros Medellín: “Con SiCLas hemos hecho talleres y un recorrido de ciudad por diferentes huertas. Fue un encuentro estratégico, ya que con ellos logramos hacer algo muy estructurado, en donde juntamos dos visiones del mundo y trabajamos unidos en la idea de reconstruir la manera en la que estamos en la ciudad. Luego nos encontramos en un proyecto de becas de estímulos de la Secretaría de Cultura Ciudadana, llamado Un botiquín en tu huerto, con el propósito de recuperar el conocimiento a partir de las plantas medicinales. Con la SiCLeada hicimos recorridos, encuentros, talleres y siembras colectivas. Han tratado de abrirse a otros campos, de ampliar sus perspectivas”.
  • Juan Fernando Vélez, Circuito Creativo Otrabanda: “La SiCLeada nos visitó con recorridos por el circuito que tenemos en el sector occidental de Medellín con casas de diseño, talleres de artistas, coworkings y espacios no convencionales para desarrollar proyectos culturales y evidenciar procesos educativos. Siempre esperábamos que llegara el colectivo, tuvimos hasta quince casas abiertas y siempre SiCLas organizaba sus rutas para visitarlos a todos. Fue algo muy chévere”.

Un legado que deja huella

Como lo afirman las personas consultadas, la marca que ha dejado el colectivo SiCLas con sus SiCLeadas es más profunda que una simple reunión de ciclistas que le dan vueltas a la ciudad un miércoles en la noche. El alcance de sus acciones en esta década ha permeado diversos sectores en lo público y lo privado, dejando en su recorrido una estela de confraternidad que genera comunidad con un sentido cívico y de apropiación por la ciudad y sus espacios y escenarios culturales, artísticos y patrimoniales.

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