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Los ‘no-lugares’: el debate contemporáneo sobre lo que es o no un espacio público

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A propósito de este debate, LA Network dialogó con el arquitecto, urbanista y profesor colombiano Luis Fernando González, para analizar mejor la evolución y compresión sobre estos “no-lugares” y su victoria casi declarada frente a los verdaderos espacios públicos de la ciudad.

Los ‘no-lugares’: el debate contemporáneo sobre lo que es o no un espacio público
El “no-lugar” es un término acuñado por el antropólogo francés, Marc Augé, para describir aquellos lugares de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como “lugares”.

“La ausencia de comunicación es total en un centro comercial, donde el comprador no necesita intercambiar ninguna frase con el dependiente, a diferencia del diálogo inevitable que se establece en una tienda pequeña. Pero, junto a esa circunstancia, el único espacio público del mundo de hoy es un centro comercial. Antes las gentes se reunían en las plazas o en los jardines, pero ahora ya no son lugares seguros. Los grandes almacenes son, a la vez, las nuevas catedrales y las nuevas universidades. No tengo nada contra estos establecimientos, pero sí contra una forma de espíritu autista de consumidores obsesionados por comprar”.

Así describía el portugués José Saramago, premio Nobel de Literatura de 1998, la realidad de los centros comerciales y sus vitrinas, que para él eran la caverna contemporánea. Precisamente el escritor proponía estas reflexiones en 2001, a partir de la presentación de su libro titulado La Caverna, donde el centro comercial -entendido como un “no-lugar”- tiene un papel protagónico en la historia.

El “no-lugar” es un término acuñado por el antropólogo francés, Marc Augé, para describir aquellos lugares de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como “lugares”.

Los ‘no-lugares’: el debate contemporáneo sobre lo que es o no un espacio público
Marc Augé, antropólogo y etnógrafo francés, autor de la teoría de los “no-lugares”

En su teoría, son lugares antropológicos los históricos o los vitales, así como aquellos otros espacios en los que nos relacionamos en nuestra humanidad. Un “no-lugar” es una autopista, una habitación de hotel, un aeropuerto, un centro comercial, un supermercado. Para Augé, estos son espacios circunstanciales, casi exclusivamente definidos por el pasar de individuos. No personalizan ni aportan a la identidad porque no es fácil interiorizar sus componentes.

Augé hizo un análisis detallado de estos espacios a partir de su condición de antropólogo y etnólogo, enmarcándose en la que denomina una “antropología de lo cercano”, la cual se basa en su defensa de una antropología “del aquí y el ahora”. Como observador de campo, Augé analizó algunos de los procesos habituales del hombre posmoderno, desde la compra de víveres en el supermercado hasta el acceso a las salas de embarque de un aeropuerto. De esta forma, logró descodificar un tipo de lenguaje que es ajeno a la palabra en su concepción tradicional, y que le lleva a afirmar que el usuario, al relacionarse con los “no-lugares”, se inscribe siempre en una relación contractual, una relación mediada por una transacción.

Pero el tiempo también ha generado otras teorías sobre los “no-lugares” que propician el debate. En 2012, veinte años después de Marc Augé, un investigador italiano de la Universidad de Bérgamo, Marco Lazzari, hizo una investigación sobre adolescentes italianos que muestra que el centro comercial es un lugar donde los adolescentes no se encuentran por casualidad, ni en el solo objetivo de comprar algo, sino también para socializar, encontrar amigos y divertirse.

Los ‘no-lugares’: el debate contemporáneo sobre lo que es o no un espacio público
“La ausencia de comunicación es total en un centro comercial, donde el comprador no necesita intercambiar ninguna frase con el dependiente, a diferencia del diálogo inevitable que se establece en una tienda pequeña”. José Saramago

A propósito de este debate, LA Network dialogó con el arquitecto, urbanista y profesor colombiano Luis Fernando González, para analizar mejor la evolución y compresión sobre estos “no-lugares” y su victoria casi declarada frente a los verdaderos espacios públicos de la ciudad.

¿Qué tan negativo es para una ciudad la multiplicidad de “no-lugares” como los centros comerciales u otros definidos por Augé?

Aunque de ese término se ha abusado mucho, los “no-lugares” son esos lugares sin tránsito y sin memoria, que es lo fundamental de entender. Incluso a Saramago en La Caverna, le parecía inaudito ese hecho de configurar memoria en los centros comerciales, en razón a que él escribe el libro a partir de una noticia de una señora que pidió que le tiraran las cenizas al momento de morir en un centro comercial. A él le pareció espantoso y por eso escribe La Caverna basado en esa historia.

Los ‘no-lugares’: el debate contemporáneo sobre lo que es o no un espacio público
Luis Fernando González, arquitecto, urbanista y profesor colombiano

Saramago los llamaba justamente nuevas catedrales. ¿Aparecen entonces unas nuevas sacralizaciones a partir de esos lugares hoy de encuentro como los centros comerciales?

Los hemos criticado mucho y en muchos aspectos a los centros comerciales, en tanto lugares de tránsito, en tanto lugares de consumo, pero ya la sociedad ha ido en un proceso de sacralización de esos centros comerciales, incluso a partir del intercambio y el consumo como un bien incluso simbólico. Entonces esos lugares se han convertido en lugares de encuentro que reemplazan la calle, el espacio público verdadero, incluso tienen capilla, hacen misa, las familias van a la novena, a todo.

Y hay una nueva forma de sociabilidad que se está haciendo en ese centro comercial que, pese a que a uno no le guste y lo considere placebos del espacio público, la gente busca en ese lugar un espacio seguro, “aséptico”, ordenado y no le importa el ruido o la contaminación auditiva tan alta. Entonces es un hecho completamente contradictorio, pero es un hecho de la contemporaneidad.

¿Qué otros lugares como esos se están llenando de simbolismos?  

Por ejemplo, los aeropuertos son “no-lugares” pero sociedades como algunas comunidades regionales en Antioquia han encontrado en el aeropuerto local Olaya Herrera un lugar de encuentro y sociabilidad. En llevar y traer a partir de esa transitoriedad. Por ejemplo, para los chocoanos (comunidad oriunda del departamento de Chocó), el Olaya Herrera tiene un elemento muy importante y hay personas que van a ver quiénes llegan, quiénes se van o vuelven del Chocó. Lo mismo las terminales de transporte que son lugares de tránsito y combinan ya centros comerciales y lugares de encuentro.

Los ‘no-lugares’: el debate contemporáneo sobre lo que es o no un espacio público
Los aeropuertos también son considerados “no-lugares”

¿Por qué son tan negativos los “no-lugares”?

Pierde el mundo y lo que es fundamental, se pierde el sentido cívico de la ciudad, se pierde la riqueza de la calle, de los espacios públicos, el civismo y la civilidad que son principios o fundamento de la civitas (ciudadanía) y entonces va quedando simplemente la urbe sin contenidos. Además, estos espacios se convierten en públicos y estos no son espacios públicos, son espacios privados con usos públicos, en donde el espacio público es también una mercancía. Es la privatización de la ciudad y la ciudad pierde muchos de sus contenidos, de riqueza, de sus razones, de su diversidad, de su pluralidad.

¿Y cómo hacer entonces, en términos de que estos edificios son considerados infraestructuras necesarias también para la ciudad?  

Por eso, pero si la ciudad no recupera el espacio público en su verdadera dimensión, si lo entrega a los privados, a la informalidad, a la ilegalidad y sobre todo la inseguridad, pues la gente no volverá a los verdaderos espacios públicos. Hay que darle diversidad, enriquecerlo, no inventarse cosas que no forman parte, por ejemplo, lo que ha sucedido en Medellín que no valora lo que verdaderamente es enriquecer, no tiene por qué inventarse otros espacios que no tienen razón de ser.

¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, un elemento de civilidad impresionante que se abandonó en Medellín y en muchas ciudades latinoamericanas es el Centro, que es el espacio de todos y no ha tenido coherencia. En el caso de Medellín se han hecho maquillajes eventuales, pero no se ha enriquecido este espacio, no lo ha sostenido y se lo ha entregado a estos aspectos negativos y a que la gente busque los “no-lugares”.

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