Poco a poco nos hemos ido acostumbrando al tráfico caótico de las ciudades, quienes viven en los barrios más alejados reservan 4 horas para su transporte, quienes vivimos más céntricos sabemos que hay momentos en los cuales es imposible salir o llegar a la casa.

Podemos usar lo que estamos viviendo para entender la importancia de pensar la ciudad, como un “sistema inteligente”. 

El concepto de “smart cities” o “ciudades inteligentes”, se conoce hace ya varios años y podría definirse como el hecho de darle a la ciudad las herramientas tecnológicas, para que sea más amable con el ciudadano ;lograr que quienes vivimos en ella sintamos que no está en contra nuestra, si no a nuestro favor.

El sistema circulatorio de una ciudad es su transporte, el cual debe ser integrado. No puede ser que sus componentes estén desarticulados, no debemos olvidar que la razón de ser de todos ellos es el desplazar personas, no carros o buses.

Cuando una ciudad “fluye” permite que todo en ella se “oxigene”. En una ciudad como la que tenemos hoy, la productividad es muy baja, no se puede “hacer más de un mandado” al dia, ademas cuando las personas llegan a su casa no quieren volver a salir, afectando el consumo de sitios de esparcimiento. Esto sin contar con el nivel de estrés que vive el ciudadano, y que además lo hace propenso a enfermedades y problemas de todo tipo (generando más costos).

Si se calcula cuánto valen las horas perdidas en tranques y tiempos “inútiles”, las cifras de seguro nos van a ilustrar el dinero que se pierde en recursos y productividad.

Ese dinero nunca regresará, igual que cuando viaja un asiento vacío en un avión, el tiempo perdido es irrecuperable y no se puede reponer luego de ninguna forma. A todas luces siempre será más caro “no hacer nada”.

La cantidad de dinero que se pierde, es una gran oportunidad. Debemos encontrar la forma de recuperarlo.

Debemos ser capaces de aplicar nuestra inteligencia en la solución de estos problemas.

La tecnología es la herramienta por excelencia para crear las “ciudades inteligentes”.

Lo primero una buena conectividad, la mayoría de las ciudades que comienzan este camino, implementan proyectos de “WiFi” abierto en lugares públicos ,para luego comenzar a montar servicios que le sean de utilidad al ciudadano.

Esta es la fase donde los emprendedores se convierten en protagonistas, son ellos quienes capitalizaran los problemas en nuevas ideas de negocio, crearán las soluciones para los nuevos “smartcitizens”.

Debemos diseñar una ciudad que nos apoye, usar la tecnología como aliado y de paso lograr el desarrollo del cluster de innovación y tecnología en nuestras comunidades.

¿ En qué cafés están reunidos nuestros futuros empresarios digitales ?,  ¿ qué ideas dibujan en sus servilletas?… ya lo veremos, lo que sí es claro es que los necesitamos.

Nuestras ciudades deben ser repensadas, y el proximo año sera el mejor momento para “meterles inteligencia”, pero de verdad.