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“Pensar la ciudad implica un reto ético y un compromiso real”: Alejandro Echeverri

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Para el arquitecto colombiano los elementos más importantes para la transformación urbana de las ciudades en el futuro tendrán que pasar por la gente, por la ciudadanía.

Parque Explora Medellín. Foto: Parque Explora

“Las oportunidades y las herramientas estratégicas para adelantar un proceso de desarrollo sostenible en las ciudades, están en ellas mismas”, afirma el arquitecto y urbanista Alejandro Echeverri Restrepo, director del Centro de Estudios Urbanos y Ambientales de la Universidad Eafit, con sede en la ciudad de Medellín.

Echeverri Restrepo se convirtió a finales del año 2016 en el primer latinoamericano en obtener el premio de la Fundación Obayashi, galardón que entrega una de las constructoras más importantes de Asia y que cuenta con 120 años de historia. La organización del premio destacó de este arquitecto su convicción en la responsabilidad ética que tienen los encargados de diseñar las ciudades de contribuir a tener una sociedad mejor.

Justamente en ese tono y dirección se encamina esta conversación con él, en la que también da razones orientadas a la construcción de un urbanismo para el cambio climático.

¿Por qué las ciudades divagan y no aciertan en encontrar soluciones?

Hace falta apoyarnos en el sentido común para darnos cuenta que las respuestas están ahí. Pero no nos damos cuenta de ello porque, por ejemplo, al río de las ciudades, con todas sus potencialidades, le seguimos dando la espalda. Tampoco interesa la geografía de la ciudad con sus cuencas y quebradas. El sentido común permite encontrar soluciones cercanas y sencillas que permitan determinar instrumentos para generar condiciones de calidad de vida, para hacer corredores ecológicos, para reverdecer la ciudad, para generar condiciones de proximidad, para reducir el impacto de la movilidad contaminante. En síntesis, muchos hechos y elementos de la vida cotidiana que están en el territorio infortunadamente no aparecen en la agenda de los gobernantes y por eso es imposible que existan políticas públicas y es imposible operar un cambio estructural en la ciudad.

¿Cuáles aspectos son determinantes en los procesos de transformación urbana?

Los temas más importantes en los procesos de transformación urbana son los que tienen proximidad con la gente, los que son afines a la vida cotidiana de las personas.

Por ejemplo…

Una de las obsesiones cuando estábamos trabajando en el sector nororiental de la ciudad de Medellín, implementando algunos programas, no era el tema ambiental propiamente, sobre el cual hay una enorme deuda pendiente, sino cómo identificar las secuencias de los itinerarios de las personas en el día a día, con el fin de encontrar soluciones para hacerles más rápido el transporte, transformar una escuela o un colegio, mejorar las condiciones de una biblioteca, construir un espacio deportivo, recuperar una esquina. En fin, esa secuencia sistémica integral y conectada tenía como objetivo impactar y trabajar con lo cotidiano. Este es un modelo simple que se podría trasladar de forma efectiva a los temas de sostenibilidad y de consumo.

¿Cuál es la particularidad de la zona norte de Medellín a la que usted alude de manera recurrente?

En el ámbito de la idea de cercanía y proximidad con la gente hay que mirar a la zona norte de Medellín, donde hay una localización de equipamientos extraordinarios como el Jardín Botánico, el Parque Explora, la Universidad de Antioquia, Ruta N, el Centro Cultural Moravia, el Planetario, una estación del Metro. Este sector, que por mucho tiempo estuvo estigmatizado debido a que por décadas allí estuvo el basurero municipal, se convirtió en una especie de frontera entre el extremo norte del centro de la ciudad y los barrios del norte de la ciudad. Allí hay acciones y procesos importantes, llevados a cabo por varios gobiernos, que han dejado lecciones positivas y que ojalá uno pudiera replicarlas en otras partes para multiplicar el impacto. Esa zona norte es un ejemplo de cómo una problemática social se convierte en una oportunidad de transformación social y cultural con una singularidad muy importante. Asimismo es ejemplo de cómo generar consensos en el tiempo entre diferentes actores públicos, privados y comunitarios, que llevan incorporado diferentes dinámicas para un proceso de transformación.

¿Y qué tiene que ver lo anterior con el tema de ciudades bajas en carbono?

Pues, que al concentrar en una zona de la ciudad una serie de equipamientos como centros científicos, instituciones educativas, centros culturales, parques de recreación, áreas de vivienda y una infraestructura de movilidad, le hemos dado vida a un nodo de servicios muy importante para una ciudad y estamos operado un cambio histórico que merece estudiarse y replicarse.

Alejandro Echeverri

¿De qué forma se generan procesos colectivos sostenibles?

En un proceso colectivo sostenible tienen un papel protagónico las personas, en especial las que viven en zonas informales, apoyándose ellas mismas en el conocimiento de las características ambientales de las quebradas, en el manejo del agua, en el manejo de los terraplenes, y generando economía local para hacer una ocupación del territorio más sostenible. Es decir, una ocupación activa que está en relación con el agua, con la lluvia, con las quebradas, con la hidrología y con el riego. Una ocupación que esté acompañada de procesos sostenibles y resilientes y que incorpore a las comunidades en el aporte de soluciones.

¿Cómo bajar a la cotidianidad de la gente esta clase de conceptos que pueden resultar extraños?

Con el tema de sostenibilidad y de ciudades bajas en carbono, la pregunta que justamente uno se hace es cómo bajar algunas de esas estrategias y elementos a la gente para que no solo los entiendan sino que los asuman y se conviertan en parte de su vida cotidiana. Una manera de hacerlo es elevando la voz, ofreciendo visiones distintas, confrontando ideas, convocando a las generaciones jóvenes. Así podemos ir avanzando. La tarea de saber conectarlos con las dinámicas y vivencias de la gente es entonces crucial, porque gran parte de las soluciones, no todas por supuesto, vendrán de un cambio cultural en el consumo, vendrán de cambios en las tecnologías constructivas, vendrán de activar propuestas que nos permitan movernos de una forma más sostenible. Y la decisión de cada persona es importante, lo mismo que la construcción de cada acción cercana a las personas.

En términos simples, ¿que implica pensar la ciudad?

Pensar la ciudad implica un reto ético y un compromiso real, implica generar procesos de inclusión, generar procesos de oportunidades económicas, generar un cambio de vida en las personas, todo ello con la intención de generar un cambio cultural.

¿Qué retos tiene la ciudad latinoamericana?

Entre los retos prioritarios está ese conjunto de procesos emergentes, donde la institucionalidad y el gobierno no tienen tanta presencia, pero donde lo no formal o la informalidad, palabra que es necesario redefinir, es un elemento absolutamente estructural de la vida diaria. Lo no formal o informalidad no quiere decir ilegal, sino que está por fuera de la normatividad. Ese territorio complejo tiene no solo un reto importante y bonito, sino que yo estoy absolutamente seguro que las soluciones no solo para las ciudades como las nuestras sino para las ciudades desarrolladas más importantes e innovativas, saldrán de alguna manera de concretar e involucrar a la gente en los procesos de transformación y de generación colectiva. Las ciudades en Latinoamérica, en el caso de los procesos emergentes, están ante una gran oportunidad de innovación.

¿Un centro de estudios urbanos y ambientales hacia dónde dirige la mirada?

Nosotros en URBAM tenemos el foco en los procesos emergentes, como los problemas de exclusión, tratando de tener una concepción holística de las problemáticas con el propósito de facilitar alianzas entre comunidades y gobiernos, entre sector privado y gobiernos, y también entre esos tres actores para generar planes y proyectos y desatar la construcción de procesos. Somos unos convencidos de que más que proyectos lo que requieren las ciudades son procesos de los que se apropien las personas. En ese sentido, el origen de nuestro centro se deriva de tratar de conciliar tres dimensiones: ambiental, urbana y social.

¿Qué decir de Colombia hoy?

Hablando de Colombia y del proceso político que está viviendo, nosotros tenemos que ayudar a reescribir el nuevo relato de la Colombia rural. Y la Colombia rural tiene que ver con temas ambientales, tiene que ver temas de riesgo, tiene que ver con temas de comunidades, lo mismo que con la generación de procesos de desarrollo sostenible pero sensible a los valores ambientales, a los valores culturales y a los valores sociales de las comunidades. Teniendo muy presente que todo esto se da en un entorno de trópico andino que es absolutamente dinámico y que tiene unas condiciones de variación extraordinaria y también una importancia extraordinaria.

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