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Santos y lo iniciático del Aliento Poético

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La poesía de Santos López es una pregunta muy seria, muy importante para él, cuidadosa aún más en la motivación a la respuesta que en la forma estética de la respuesta; es ante todo para resolver su propia inquietud. Nuestra lectura nos hace sentir que el poema puede darse una parte con los ojos cerrados y de pronto se abren los ojos, o el autor que cometió poesía nos los abre, momento en el que la pausa es válida con cualquier longitud -aunque el poema termine en la siguiente línea o en otra vida-.  Poesía directa, donde se quiere dejar el intelecto a un lado, pero donde siempre hay un arcano, o un símbolo que se puede tocar, algo sensorial que va de afuera hacia adentro para poder descifrar eso que no se sabe si es el alma o la vida misma.

Nos encontramos con Santos en un hotel de Caracas que se había quedado sin café; su hijo lo había llevado y hacía una diligencia mientras la entrevista. Era un sábado y nuestra primera complicidad fue Jaime Jaramillo Escobar.

“Jaime Jaramillo es el mago de Medellín” -nos dice-. “Una poética que está por fuera de los tiempos, una voz que cuando la descubra el mundo pasará mucho tiempo. La poesía de Jaime tiene un don, que es tan sencilla que parece común (…), como una belleza que tienes al lado siempre y que tienes que advertirla (…). Para los jóvenes es muy fácil, porque están buscando lo nuevo”.

Santos explica que todo lo que es raigal se mantiene oculto, pero que los jóvenes no tienen problema en asumir algo que rompe los cánones, entonces si lo encuentran lo van a saber tener.

“Un poeta es del mundo. Un poeta si se identificara con un país, con un mundo, con una ideología (…), perdería su condición de poeta”.

“Al hombre le ha dado por separarse de sí mismo”.

Santos no quiere ninguna identidad, ni ningún compromiso en su obra que lo separe de alguien, del mundo y de la vida misma. No cree en continentes, ni en razas, ni en activismos y mucho menos en ideologías. Nos dice que la “identidad es una trampa” y “toda ideología es una cárcel”. Nos regala un primer componente como la búsqueda de la libertad radical. La libertad podría ser la raíz de un poeta.

“La sociedad trabaja para hacerte servil, para hacerte esclavo, para apresarte y hacerte útil”.

Incluso para Santos la religión encarcela a las personas y por eso dice que no puede hacer parte, ni promover ninguna. Es así como explica que “el único compromiso del poeta es con lo bello”.

“La Poesía es la última reserva que le queda a la humanidad, después de los árboles y del Amazonas”.

Reconoce que en su obra lo ancestral es reiterativo y nos habla de una trenza de tres colores -africana, europea y nativa-, pero nos cuenta que en su viaje a China muchas personas locales lo confundían y le hablaban en mandarín.

Hace poesía como un viaje hacia lo desconocido, el ego para él es lo conocido -uno podría agregar también que lo predecible- y es así como quiere resolver un enigma que obliga a cuidarse de las vanidades y a escribir separado de su historia y de la reacción emocional. Esa búsqueda es una mística espiritual (no confesional) y en ella encuentra un linaje con Blake, Dante y los poetas sufí.

“La exploración de lo espiritual, del alma humana, ha sido una de las inquietudes que me ha movido (…). Creo que el asunto de lo desconocido, la poesía como exploración de lo desconocido es mi linaje”.

Foto Gala garrido

El viaje

Platero y Yo de Juan Ramón Jímenez fue la primera lectura que lo marcó profundamente y considera al autor un gran maestro que sigue siendo actual para él.

“Todo fue imitación (…), después de Juan Ramón Jímenez ya quería escribir como él”.

Más temprano o tarde encontraría una hermosa ritualidad con una mamá que le pedía que le leyera lo que estaba leyendo. La imaginamos a ella de espaldas en una cocina, como suele pasar con la energía de cuidado de las madres de esa generación, mientras él le leía sentado.

El siguiente morador de esta historia podría ser un compañero de viaje por la poesía, un cómplice no sólo de lecturas, sino de escritura que partió prematuramente, un alma que este poeta reconoce.  Pudo haber sido la época en la que estaba leyendo a García-Lorca.

Finalmente, lo iniciático, un viaje hacia uno mismo que explica el lugar del arte como algo que no resuelve un misterio, sino que lo vuelve fuerza, mantiene el misterio, no para resolver sino para impulsar el sentido de la vida.

“No es fácil encontrarte con lo iniciático porque la sociedad ha profanado todo”.

Nos ponemos a pensar en la etimología de lo iniciático como inicio, algo que vuelve a dar origen y que recuerda principios. La ciencia puede tener unos tremendos puntos de llegada, pero el arte no, nadie sabe dónde termina una obra artística y menos por qué acaba una tradición artística. Lo iniciático en Santos López es también una ética, como la ética es camino y simplemente una forma de andar.

“A lo mejor el mismo poema que estoy escribiendo desde que empecé a escribir es el mismo… y yo no me doy cuenta, pero no importa”.

Fuentes:

  • Entrevista a Santos López en Caracas en septiembre de 2019.
  • Poemas de Santos López en Literariedad. Recuperado el 26 de marzo de 2020 en: https://literariedad.co/2015/09/20/poemas-de-santos-lopez/

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