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Vegetación refresca el microclima urbano

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El análisis de tres barrios en Medellín permitió evidenciar que la inclusión de infraestructura verde –como vegetación, césped, arbustos grandes y árboles pequeños– puede reducir significativamente la temperatura al aire libre y en los tramos peatonales.

Vegetación refresca el microclima urbano
El análisis destacó que es necesario incluir el diseño de infraestructura verde en los procesos de planificación y transmitir este conocimiento desde la academia en la formación de los nuevos arquitectos.

Esta es una de las conclusiones a las que llegó la arquitecta María Alejandra Herrera Hurtado, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien analizó y realizó modelaciones para verificar si la presencia de vegetación modifica el microclima en tres barrios de la capital de Antioquia.

Se trata de los barrios Fátima, de la Comuna Belén; el conjunto Siempre Verde –del barrio la Loma de los Bernal– y Santa Inés, de la Comuna Manrique, los cuales fueron elegidos por la investigadora y sus tutores –los profesores Luis Aníbal Vélez y José Fernando Jiménez– por tener características urbanas representativas de lo que ocurre en otras zonas de la ciudad.

Por ejemplo, el barrio Fátima se destaca por tener una forma compacta con trazado regular, se conforma como una área residencial de densidad baja y cuenta con edificaciones de 1 a 6 pisos, mientras que Siempre Verde es uno de los conjuntos residenciales con edificios de hasta 24 pisos que caracterizan las nuevas construcciones dispersas que han aparecido en las laderas tanto oriental como occidental de Medellín.

El Barrio Santa Inés, al igual que el Fátima, está organizado de forma compacta con trazado regular, pero tiene la particularidad de estar adaptado a una pendiente, y la mayoría de sus edificaciones son de 1 a 3 pisos.

Después de seleccionar los casos de estudio, la investigadora Herrera caracterizó la infraestructura verde y gris de cada uno y seleccionó los datos geográficos y meteorológicos que se emplearían en la modelación, a partir de información proporcionada por la Secretaría de Medio Ambiente del Valle de Aburrá.

Así se establecieron tres variaciones de diseño urbano: un escenario “actual”, para conocer cómo se comporta el clima con las características de morfología urbana y de vegetación existentes; uno “impermeable”, en el que se removió por completo la vegetación del espacio, y uno “potencial”, en el que la arquitecta realizó aportes para mejorar las condiciones de los tres casos de estudio, como la inclusión de antejardines o la siembra de diferentes especies de árboles.

El microclima de estos tres escenarios se modeló con el software ENVI-met, utilizado en amplios estudios de análisis microclimático en todo el mundo. Con él se consiguieron dos resultados: uno que se refiere a los cambios en la temperatura media radiante (TMR) –temperatura media de los objetos que rodean a una persona– y el comportamiento higrotérmico, o la sensación de comodidad que sienten las personas dentro de un ambiente.

Los resultados de la TMR fueron los más significativos, pues los escenarios se vieron positivamente alterados por la evapotranspiración y la sombra de la vegetación seleccionada.

Fátima, un caso modelo

El escenario actual del Barrio Fátima presenta una TMR que oscila entre los 28,2 °C para los casos más fríos, que frecuentemente se hallan debajo del follaje de los árboles, y los 62,2 °C para las vías que están más expuestas a la radiación solar directa.

En el escenario impermeable la TMR fue de 33,2 °C para los sitios en que la altura de las edificaciones permite sombrear, mientras que casi todo el escenario, a excepción de esa sombra, está expuesta al sol, con una TMR de 65,6 °C.

Por último, aunque el escenario potencial presenta una TMR de 30,6 °C (mayor que el escenario actual), es evidente que se debe a una sombra constante en todo el modelo, resultado de la arborización y de los antejardines propuestos; su TMR más alta alcanza los 62,4 °C.

Vegetación refresca el microclima urbano
El barrio Fátima se destaca por tener una forma compacta con trazado regular. El Barrio Santa Inés tiene la particularidad de estar adaptado a una pendiente

Santa Inés, el derecho a la sombra

El escenario actual de este barrio presenta una TMR que oscila entre los 31,6 °C para la pequeña cantidad de follajes de los árboles, y los 66,4 °C para el resto del modelo. El escenario impermeable se identifica una TMR entre 36,9 y 66,9 °C, donde todo está expuesto la radiación directa del sol, pues como los edificios son bajos se obtiene poca o nula sombra.

El escenario potencial de este barrio presenta una TMR de 28,0 °C (menor que el escenario actual), lo que evidencia el resultado de la arborización; la TMR también es menor que en el escenario actual, alcanzando los 64,7 °C.

“Esto no quiere decir que todos los barrios como este no tengan derecho a la vegetación, pero infortunadamente eso es lo que pasa en muchos casos, ya sea por su carácter de invasión o porque construyen las casas muy juntas y no hay espacio para un árbol, o porque la planificación urbana lo permite”, comenta la investigadora.

Por eso enfatiza en que es necesario incluir el diseño de infraestructura verde en los procesos de planificación y transmitir este conocimiento desde la academia en la formación de los nuevos arquitectos, para que como planificadores de la ciudad tengan en cuenta el microclima urbano en sus diseños.

Agencia de Noticias UN

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